miércoles, 12 de agosto de 2009

Mucha gente jamás podría matar a un animal con sus propias manos porque piensan que sería algo horrible, sin embargo se consideran libres de violencia si comen la carne de animales matados por otros.
El futuro del mundo está muy relacionado con la manera en que tratemos a las criaturas más débiles, la crueldad y la maldad no deben formar parte de una sociedad civilizada.
Cada año se sacrifican millones y millones de mamíferos y aves con fines alimenticios. Cuando las personas compran, cocinan y comen carne no reflexionan sobre lo que le ha sucedido al animal que se comen.
Muchas publicidades y empresas intentan mostrar una falsa realidad: figuras de vacas o pollos felices, personajes que animan a grandes y a chicos a comer hotdog o hamburguesas, sin embargo la verdad no resulta tan graciosa. Los mataderos son una visión del infierno. Los animales pasan una corta vida encerrados en jaulas, son administrados con hormonas y antibióticos, enfermos y débiles viven en condiciones crueles y antinaturales.
Cuando les llega la hora de la muerte, en medio de atroces gritos de angustia los animales son aturdidos a golpes de martillo, con corriente o con fusiles neumáticos y después colgados cabeza abajo son transportados mecánicamente al lugar de la matanza donde se les corta la cabeza y a menudo todavía conscientes y con vida los cortan en pedazos.
Luego se les aprovecha todo de ellos: pellejo, grasa, carne e interiores.Con el pellejo o cuero se hacen productos para vestir, zapatos, bolsos, cinturones, billeteras entre otros. La grasa se ocupa para diversos productos comestibles

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